martes, 4 de septiembre de 2007

Huellas


Dos noches en un hotel de Santa Cruz de Tenerife abrazado a las almohadas.

"Una habitación de hotel, cuando lo has recogido todo, y detrás de ti sólo queda el desorden, tu desorden, es una huella bellísima, y es una lástima que quienes la lean y la borren sean camareras aburridas, con el corazón en otra parte"

Esta historia de Alessandro Baricco

2 comentarios:

Gonzalo Höhr dijo...

Ni que decir tiene que otro capítulo merecen las duchas de los hoteles. Qué bien se ducha uno en un hotel!!!! Te vas empelotas hasta el baño, te importa absolutamente nada mancharlo todo o quedarte horas... y lo mejor de todo, cuando terminas... lo tiras todo húmedo por ahí en medio porque cuando vuelvas todo volverá a estar en su sitio de nuevo... No es que yo sea un guarro, más bien que de vez en cuando me relajo.

William De Baskerville dijo...

Saben mas las almohadas por complices y observadoras, que por almohadas.

Las Sabias desconocidas...

Que bonita frase la de Alessandro.

Decía el maestro Cartier-Bresson:

Para mí, la fotografía es situar la cabeza, el corazón y los ojos en la misma línea visual. Es un estilo de vida.

y tambien se le atribuye esto otro:

He visto fotos tomadas por un mono con una Polaroid. No están mal, no están mal del todo.

Desafortunadamente hay demasiados monos sueltos...


Este blog no pretende ser un referente de nada, ni siquiera de fotografía (terreno en el que más cómodo me siento).
No es una galeria de fotos, ni una exposición virtual y por supuesto no contiene ningún portfolio. Es tan sólo un lugar que me permite divertirme y conjugar (jugar con) mis aficiones favoritas: La fotografía, el cine, la música, la literatura... y la (buena) vida.

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